Es importante pararse ante las conductas de los niños que nos ponen nerviosos, que nos dejan en evidencia delante de la gente, que no reaccionan a nuestras sugerencias, etc. Los niños no son iguales, cada uno se comporta y reacciona de diferente manera. Si tienes más de un hijo comprobarás que no actúan del mismo modo cuando les dices las cosas.
En este momento, vamos a hablar sobre los pasos que hay que dar para conseguir cambios en sus comportamientos. Estos pasos nos pueden servir tanto si nuestro hijo/a tiene 5 años como si tiene 15. Variará el tipo de problema pero tenerlos en cuenta nos puede ayudar a encontrar la solución en ambos casos.
- Definir el problema.
Si no sabemos o analizamos lo que queremos cambiar estaremos dándole vueltas al comportamiento del niño sin resolver nada. No podemos cambiar al niño hay que educarle para cambiar su conducta, una conducta concreta, o su actitud. No sirve de nada generalizar sobre su comportamiento porque no todo lo que hace el niño es inadecuado.
Al definir el problema no es bueno dejarse llevar por los sentimientos y la ansiedad que nos genera su conducta. Es necesario aislar el problema, definirlo.
¿Qué es lo que os disgusta de su comportamiento, qué actitudes o conductas concretas presenta?¿Cómo suceden?
Al definir su comportamiento es bueno dividir la conducta en varios aspectos. Hacer un listado de las conductas específicas que queremos cambiar y un listado de las que queremos conseguir. Y luego priorizar cómo las vamos a afrontar. Es bueno irlo escribiendo para poder evaluar el progreso.
- Abordar los problemas uno por uno:
Una vez se han definido los problemas que se quieren resolver o las actitudes que se quieren cambiar podemos querer resolverlos todos a la vez. Es muy importante abordarlos de uno en uno. No es bueno caer en la tentación de abordarlo todo junto.
Puede ayudar empezar con una conducta menos importante para conseguir algún resultado con rapidez. Obtener algún éxito nos ayudará a ser constantes en los demás intentos. Después deberemos elegir de la lista de conductas que queremos modificar una que interfiera mucho en la vida cotidiana.
Actuar una a una y revisar la lista o las prioridades que hemos marcado en el comportamiento del niño porque a medida que vamos consiguiendo avances las cosas pueden ir cambiando. Resolver un problema puede hacer aparecer otro diferente que sea más importante que otros que ya estaban. Poco a poco, iremos consiguiendo que el niño coopere y eso mismo irá haciendo que tanto nosotros como los niños nos vayamos sintiendo mejor con nosotros mismos.
- Tener paciencia.
Los problemas no se resuelven de la noche a la mañana. Los cambios se producen lentamente y si pensamos en nosotros mismos que somos adultos, nos daremos cuenta que lo mismo les sucede a los niños. Es clave tener más paciencia con los pasos, las etapas y los logros de los niños y valorar sus pequeños avances en lo que nos hemos propuesto. Si comienza a recoger sus juguetes y se lo valoramos teniendo paciencia con que aún no recoja su ropa conseguiremos más que si le estamos recordando todo lo que no hace.
Cuando somos excesivamente exigentes y le pedimos varias cosas a la vez en lugar de motivarse y sentirse bien se desilusionará ante las expectativas demasiado exigentes.
- Ser consecuente y constante.
Conseguir el éxito final requiere ser consecuentes y constantes. El primer paso es llegar a un acuerdo los dos padres juntos sobre el problema y el plan a seguir antes de aplicar soluciones. Esto facilitará el éxito. Si además ese acuerdo se extiende a otras personas significativas en el día a día del niño mejor aún. Podemos contar con los educadores que nos apoyarán en ese proceso, así como con otros miembros de la familia con los que el niño tiene contacto habitualmente.
Sin constancia no podemos ser eficaces. Los hijos saben que los padres se cansan, por eso es importante mantener la constancia y no decaer para no perder la autoridad en el plan que queremos seguir, sino los niños no nos harán caso porque saben que no necesitan hacerlo. Cuando hayáis tomado una decisión de cómo actuar no debéis rendiros, dentro de lo razonable por supuesto. Si cedemos el niño no sólo corregirá su conducta sino que la aumentará. Si somos constantes iremos consiguiendo logros, poco a poco.
Es bueno reflejar los cambios que se van dando de alguna manera nos ayuda a todos, a los adultos y a los niños, a seguir intentándolo. Además nos daremos cuenta que realmente vamos consiguiendo un cambio significativo en su comportamiento.
Si en algún caso no da resultado haber registrado el proceso también puede ayudarnos a pensar el cambio de estrategia y buscar nuevas alternativas para su solución.
- Ser positivo.
No todo lo que hacen los niños son conductas que nos ponen nerviosos, que resultan desagradables o que hay que cambiar. Ayuda mucho ser positivos ante los cambios que se van produciendo y también ante las conductas que el niño ya tiene y no son negativas. Conseguiremos más con elogios que con críticas constantes.
Aunque nos parezca difícil descubrirlo los niños necesitan y buscan la aprobación de los mayores, especialmente de sus padres y maestros. Además es importante manifestarles el afecto independientemente de sus conductas. Hay que dejarles claro la diferencia entre el cariño y los sentimientos que nos produce su comportamiento.
- Expresar al niño lo que se espera de él.
Por último, antes de llevar a cabo el plan hay que buscar un momento adecuado para explicarle lo que queremos conseguir. Hay que hacerlo manifestando el cariño y con palabras sencillas adecuadas a la edad y nivel de comprensión del niño. No hay que contarle todo sino que hay que hacerle entender lo que se espera de él/ella con una actitud positiva que le haga entender que lo esperamos conseguir.
Si tenéis alguna pregunta o comentario podéis escribirnos.
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